No sé.

Debo decir que las despedidas me aburren y los saludos me espantan, pero hey.

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Lo siento, yo no puedo decir adiós.

La noche nunca ha sido más que una acompañante de silencios en estos ratos pensando en ti. Y debo admitir que es como llorar acurrucada en mi cama, un tanto liberador y al mismo tiempo muy triste. “¡No me olvides!” quiero gritar como si desde acá me escuchases, como si te importara siquiera, como si ello hiciese cambiar tu forma de ser para conmigo, porque has sido cruel y esta distancia no hace olvidarme de ti, ni de los recuerdos a los cuales me he aferrado cual niño pequeño se aferra a su madre en su primer día de clases. Y mierda, Mitin, no te entiendo, no lo hago, y nunca lo haré, ¿Tan fácil fue reemplazarme? ¿Tan rápido me olvidaste? ¿No recuerdas cuando jugábamos junto con tus hermanos en tu patio trasero a las escondidas? ¿Cuando cantábamos juntas? ¿Cuándo te cree el Facebook que hoy utilizas, sin el permiso de tu madre? ¿Cuando pasábamos las mañanas en aquella casa en la cual recién te habías mudado? ¿Cuando despertábamos juntas? ¿Cuando caminábamos con tus hermanos y tu madre hasta la playa aquellos días de verano? ¿Cuando creábamos coreografías y las ensayábamos una y otra vez? ¿Dónde dejaste todos esos recuerdos? Porque, que yo no los olvido y que jamás quise hacerlo, ni siquiera ahora. Me pasé tanto tiempo sintiéndote permanente, sintiéndote conmigo a pesar de las dificultades, y vieja amiga, eres todo lo que necesito, todo lo que quiero ahora y todo lo que quiero mañana, porque no anhelo nada más que a ti haciéndome reír como hasta ayer lo hacías. Te creí permanente pero sólo te habías marcado para luego borrarte.jj

Feliz día, a̶t̶r̶a̶s̶a̶d̶o̶.

Aunque pude haber parecido indiferente a tus reclamos los he escuchado y sé que sabes que siempre he sido buena haciendo caso a tus insistentes peticiones desde que tengo memoria. Lo cierto es que sentada aquí mi cabeza da vueltas en qué podría decirte, cuando lo cierto es que hay mucho por decir. Ayer en la cena mientras charlaban acerca de aquella tía nuestra que está en Facebook y su bochornosa foto de perfil, yo, algo aburrida, como de costumbre, con la mirada perdida, y aunque nadie se percató de ello, ni siquiera tú, me encontraba pensando en qué podría escribirte, qué podría escribir al lado de un “Feliz Cumpleaños” que pareciera especial, que fuera digno de leer. Y ya que esto se está poniendo largo, y tal vez aburrido, vayamos al grano. Lo único que puedo hacer en este día tan especial, es agradecerte, no por enseñarme a andar en bicicleta cuando pequeña, ni por tus intentos de que aprendiera a leer, ni por la buena música que me has mostrado la cual es la que más escucho en estos tiempos, sino por ser. Simplemente por ser, porque con tu simpatía y buen humor he logrado vivir en paz. Deberías saberlo, tienes un ángel en ti que ilumina a todos los que pasan por tu camino, y estoy feliz de ser parte de ellos. Desde pequeña he tenido la sensación de que debía protegerte, siempre, así que ya lo sabes, cada cosa que te pasaba, era para mi horroroso, un boleto directo a la muerte, y escúchalo bien: en cada momento difícil, estaré ahí para cuidarte, no lo olvides. Y gracias, gracias por iluminarme, por darle fin a los días grises para permitirle la entrada al sol. Felices 44 años, te ama, tu hija.